TEJIENDO MEMORIA
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UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA
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Resumen
Negándonos a sofocar nuestros sueños en las esquinas de estas calles calurosas
y cansadas de silencios y alcohol, decidimos dejar volar nuestros pensamientos y
pasiones como Hijos del Espíritu del Viento -RUNA WAIRA-. Calentados con el
fuego de la palabra, tejimos caminos que nos llevaron a recorrer la memoria a
través del diálogo de saberes, las diferentes voces que hacen parte de los
sectores sociales del departamento y el país, y la práctica como fundamentos de
un saber interdisciplinario. Así, mediados por el papel social, ancestral y de poder
de la palabra viajamos por el cauce del Río de las Tumbas para que cobrara todo
su sentido emancipador y reivindicativo, en un diálogo entre la comunidad
Yanakuna de San Agustín y el estudiante universitario.
La palabra baquiana de los caminos fue el huso que nos ayudó a entretejer el todo
indivisible de la vida en la comunidad. Comprendimos que la historia se construye
colectivamente y no por medio de las armas y el poder, que la palabra se hace
memoria, la memoria se arraiga a la tierra- territorio, este se ancla a la cultura y la
cultura construye identidad, dignidad y fuerza de lucha de los pueblos. Así pues,
esta reflexión sobre la identidad Yanakuna nos hizo indagar sobre nuestras
propias raíces y mirar las preguntas ontológicas del ser humano: ¿quiénes
somos?, ¿de dónde venimos?, ¿qué pensamos?... las cuales suscitaron otras:
¿bajó que bases se edifica la identidad del huilense?, ¿existe una identidad
huilense?
Este trabajo es el recorrido por los caminos y montañas de nuestra geografía
regional, una pequeña muestra del poder de la voluntad como acto supremo del
hombre, es un intento de comprender en cierta medida la complejidad de aspectos
y hechos sociales y culturales del terruño, una respuesta al sistema hegemónico
que impone la historia del canalla y que tiende a universalizar las culturas y el
pensa-miento.
De esta forma decidimos emprender un camino que se antepusiera al
conocimiento estático, anacrónico y de anaqueles, que aportara de cierta medida
a la reformulación del papel social de la universidad con la comunidad, en este
caso la etnia Yanakuna del resguardo de San Agustín. Abolimos la pretensión de
entender nuestra realidad nacional y regional desde un escritorio. Comprendimos
bien que el camino para conocer era recorrer, caminar, no estudiando a la gente,
sino escuchándola, que la única forma de hallarle sentido a la palabra humanismotal
como lo acredita el programa- era adentrándonos al seno de la comunidad y
construyendo lazos de afectos que fueran más allá de la relación sujeto- objeto:
“Que los cientistas sociales hayan empezado a pensar de una manera distinta se
debe básicamente al hecho político de movilización y reivindicación de nuestros
pueblos. Por ello, es importante pensar desde la epistemología, es fundamental
disputar la construcción de sentidos no solo para las palabras, sino para las
categorías que sirven de base para la ciencia y el conocimiento” (Macas, 2005).
