LA CASA DE LAS DOS PALMAS: VOLUNTAD DE EXISTIR Y VIVIR CON CONCIENCIA
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UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA
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Resumen
La obra literaria del escritor colombiano Manuel Mejía Vallejo ha tenido
reconocimientos en toda Latinoamérica, llegando a obtener el premio más
prestigioso que se entrega en estas tierras como lo es el Rómulo Gallegos en
el año de 1989 con su novela La Casa de las dos palmas.
La narrativa del autor desde sus inicios en 1945 con La tierra éramos
nosotros, mostró los dotes de calidad que lo llevarían a obtener el premio
Nadal entregado en 1963 en España a la novela El Día Señalado, pero con
la aparición a finales del decenio de la magistral novela de Gabriel García
Márquez, Cien años de soledad y su indiscutible acogida por la crítica
internacional como narrador del realismo mágico, Mejía Vallejo paso a un
segundo plano y dejó de gozar del prestigio que había construido a pulso de
trabajo como mejor narrador en el país, esto mismo habría de sucederle a
otros escritores colombianos que trabajaban arduamente por producir una
narrativa propia como Álvaro Cepeda Samudio, Germán Espinosa, Álvaro
Mutis, Fanny Buitrago, José Félix Fuenmayor, entre otros.
El gran novelista García Márquez tiende una sombra sobre todo escritor de
narrativa posterior y anterior a Cien años de soledad, antes de aparecer la
novela en 1967, en Colombia y en el exterior, sólo se hablaba de Mejía
Vallejo que ya era leído en varios idiomas y que la exigente crítica rusa lo
había acogido por ver en su obra un relevante tratamiento de los problemas
universales de la sociedad y el hombre. Pese a perder protagonismo, su
trabajo de escritor u oficio, como él mismo lo ha denominado, sigue la
búsqueda de un estilo propio, produciendo novelas de la talla de Aire de
tango, cuentarios como Las noches de la vigilia, que según Luis Marino
Troncoso1 son las obras en las que Mejía Vallejo encuentra el lenguaje que andaba buscando desde que emprendió el camino de escritor en la ya
nombrada obra de 1945.
Y precisamente el uso de este lenguaje en sus posteriores novelas como
Tarde de verano, Y el mundo sigue andando, La sombra de tu paso, que son
las producciones que cronológicamente anteceden en publicación a su gran
novela La casa de las dos palmas, es el que permite que ese otro gran
narrador latinoamericano como es Álvaro Mutis lo nombre “el otro gran
novelista colombiano”,2 que ha edificado una narrativa en soledad erigiendo a
Balandú, “pueblo en vía de sueño”,3 a la sombra de Macondo siempre
vigilante de ese otro mundo mítico que nació en Aire de tango y que fue
creciendo hasta habitar La Casa de las dos palmas.
El reconocimiento de Macondo por parte de cualquier persona especialista o
no es indudable, comenzando desde la misma educación secundaria pues es
la obra que los profesores de español siempre llevan al aula para su lectura o
al menos de la que se habla, pero Balandú no goza de ningún renombre lo
que prueba lo anteriormente dicho. Incluso en el ámbito universitario es muy
fácil escuchar discusiones o ponencias sobre la obra de García Márquez,
pero del mundo recreado y narrado por Mejía Vallejo muy poco se escucha,
por no decir que nada.
